Cambiar a contenido. | Saltar a navegación

Usted está aquí: Inicio Mi Municipio Mi Economía Sector Secundario La Agricultura Segundo Sector Económico del Municipio

La Agricultura Segundo Sector Económico del Municipio


La Agricultura Segundo Sector Económico del Municipio

En el Municipio se practica generalmente la agricultura solo para el auto-consumo y parte se vende para la económia del hogar. Dos cultivos sirven de eje a la producción agrícola del Municipio: El maíz , el frijol y en menor escala los tuberculos.

En el Municipio se practica generalmente una agricultura marginal cuyo horizonte inmediato es el auto-consumo, que tiene como una de sus características principales practicarse en suelos frágiles, con el sistema de tumba-roza-quema como patrón tecnológico de preparación de siembra, en suelos no aptos para cultivos agrícola y la quema como control de malezas y pastos.

 Dos cultivos sirven de eje a la producción agrícola campesina del Municipio: El maíz y el frijol. Ambos suelen cultivarse con tecnologías muy tradicionales y en fechas distintas, independiente del tipo de productor; además, la lógica económica y productiva que articula los dos cultivos con el conjunto de la economía familiar es diferente.

No es que no haya otros cultivos, sino que tienen una muy reducida importancia en la estrategia productiva de los sistemas de producción y sirven básicamente para el auto-consumo; aunque algunos de ellos también pueden ser comercializados, representan una actividad de poca importancia económica para la familia.

 Estos productos son arroz (12 % de todo el universo encuestado lo producen), musáceas (guineo filipino), yuca, quequisque y malanga.  Organismos de apoyo al desarrollo han distribuido en el pasado semillas y plántulas de café, cacao y otros cultivos perennes, pero en muy pequeña escala.

El maíz, presente en todos los Municipios del país, constituye en Muelle de los Bueyes, un típico producto cultivado casi exclusivamente para el auto-consumo, para lo que se combinan las tradiciones culturales alimenticias, la producción ganadera de patio de aves y cerdos, los bajos precios del producto en el mercado y los altos costos de producción.

 Estos últimos se expresan sobre todo en mano de obra (contratada o familiar) y herbicidas,  pero también en los bajos rendimientos por área sembrada (cercanos a 10 quintales por manzana, muy por debajo de la media nacional que oscila cerca de los 20 quintales), determinados por una combinación de hechos entre los que se encuentran las características edafológicas de los suelos y la  pérdida de fertilidad de los mismos, la mala calidad de las semillas utilizadas, el cultivo con tecnologías no sostenibles, la incidencia de plagas y ocasionalmente los excesos de lluvia. Sin embargo, el maíz es también, cuando se requiere, un producto para el mercado, que se vende sobre todo en los momentos de presión económica a lo largo del año.

 El frijol, por el contrario, tiene una vocación de mercado pronunciada. Es decir, se siembra pensando tanto en consumirlo como en venderlo. Sus costos son (relativamente) bajos, porque demanda poca mano de obra y agroquímicos, comparado con el maíz. Esto tiene que ver con la capacidad intrínseca a las leguminosas de fijar nitrógeno en el suelo, y por tanto, no requerir o requerir menos fertilizantes y urea.

 Su producción sufre limitaciones propias y otras similares a las del maíz. Se siembra en suelos deteriorados por la pérdida de la fertilidad, generalmente la semilla es de mala calidad, se usan tecnologías tradicionales y es afectado por la inestabilidad de las precipitaciones, impredeciblemente con mucha lluvia o poca lluvia. Un elemento común de ambos cultivos es la baja calidad de la semilla, que generalmente es parte de la producción del año o el ciclo anterior, aunque el campesino se esfuerza por comprar semilla mejorada, ya que no la produce y son muy rudimentarios sus conocimientos sobre selección de semilla criolla.

 Para producir, los campesinos no utilizan el tractor o el arado egipcio y la labranza mínima o tracción animal son tecnologías desconocidas. Las técnicas de la agricultura son muy simples: el maíz se siembra principalmente en primera, por su resistencia a la humedad, y mucho menos en postrera, rozando a machete o quemando el tacotal en el que se va a cultivar, utilizando el espeque de punta metálica para sembrar y quizás un herbicida para “limpiar”, en dependencia del poder adquisitivo (en relación directa con el estrato) de productor.

 En el fríjol se acostumbra rozar a machete la parcela de siembra y para sembrar, la combinación del espeque con la técnica de siembra de la semilla regada en surcos carrileados. Se utilizan pocos herbicidas y por lo común no se abona, aunque algunos (quienes pueden, que son muy pocos), usan fertilizantes químicos.

 Las plagas usuales son cogollero (Spodoptera frugiperda), chicharrita (Dalbulus meidis), gallina ciega (Phyllophaga sp), gusano elotero (Heliothis zea), maya, chinches (Oebbalus sp, Alkindus atratus, Tibraca limbativentris, Nezara viridula), picudo (Sphenohorus sp) y babosa (Agriolimax sp).

Las enfermedades más importantes son achaparramiento (causada por micoplasmas y espiroplasmas que usan Dalbulus meidis como vector), y pudriciones de la mazorca (Diplodia sp  y Fusarium sp). La incidencia de plagas y enfermedades es importante por el daño económico que causan y especialmente porque se combinan con condiciones agro ecológicas que demandan labores culturales específicas; así, mientras el sistema de cero labranza usual ayuda a evitar la erosión de los suelos, contribuye con hospederos y condiciones de humedad a la existencia de plagas y enfermedades. Generalmente, sólo unos pocos productores utilizan insecticidas.

Para ser usufructuarios de sistemas de producción eminentemente pecuarios, los propietarios de fincas en Muelle de los Bueyes, muestran una actividad agrícola importante, si se mide por el área promedio sembrada. La explicación de esa particularidad reside en los bajos rendimientos que obtienen de sus cultivos, como es posible determinar, en el caso de maíz, en el cuadro siguiente:

Rango de Tenencia Área Sembrada Producción Rendimiento qq Área Promedio Sembrada
0 a 10 203.00 1,342  6.59  2.86 
11a 20 113.00 1,351 11,96  3.42 
21 a 40 232.50 2,078  8.94  4.15 
41 a 80  338.50 2,854  8.43  4.03 
81 a 120 262.75 2,892  11.01  5.82 
120 y Más  259.00 2,111  8.15  6.02 

Al relacionar el rendimiento promedio del  Municipio con los índices nacionales, si bien éstos no son de los mejores en comparación con las posibilidades fitogenéticas de rendimiento de cada uno de estos cultivos, se pueden ver claramente los problemas de fertilidad y pobreza tecnológica de Muelle de los Bueyes: los de la zona son la mitad de los de un agricultor medio del resto del país en maíz y por lo menos un 20 % en el caso del fríjol.

 


Falta informacion


Acciones de Documento